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“Es un error que 1º y 2º de ESO se imparta en instituto. Son muy pequeños aún”

A punto de concluir este curso 2025/26 en Singladura hemos contactado con Carlos Cerviño, profesor del IES Valadares de Vigo. Cerviño obtuvo el Premio al mejor docente de España en la categoría de secundaria. Un galardón que consiguió a través de las votaciones de sus propios alumnos y un comité de Abanca, dentro de los Premios Educa Abanca. A través de la entrevista Cerviño ha querido poner el acento en las numerosas dificultades a las que se enfrentan los docentes cuando, en una misma aula, conviven alumnos con diversas necesidades especiales, donde la burocracia debería ser más ágil para que los alumnos se puedan beneficiar del mejor resultado académico.

Carlos Cerviño, cuando entra a su aula, ¿cómo le gusta que le llamen sus alumnos: de usted con un Don delante o por el nombre de pila, o profe? Esto es, ¿crees que tutear a un profesor es sinónimo de acercar posturas o es mejor que haya un espacio, distancia, entre alumno y profesor?

Pues sinceramente me da lo mismo, nunca le afeé a ningún alumno que me trate de usted, ni que me tutee ni que me llame “profe”. Mientras sea con el debido respeto no me importa como llamen mi atención.

Yo concibo la educación como un proceso cercano y de confianza mutua, pero eso no significa que el profesor sea su amigo. Para ser capaz de realizar correctamente nuestra labor docente se necesita cierta cercanía, las competencias que nos marca la ley y el currículo no deben ser una fantasía, y para ello debemos potenciar los aspectos de sociabilidad y también los del respeto.

Nuestro país es una democracia joven, las relaciones de autoridad durante los últimos años del siglo XX tenían mucho de autoridad antidemocrática (en mi colegio en los años 80 y principios de los 90 aún había profesores que pegaban a los alumnos). Los procesos democráticos van permeando poco a poco, ciertas cosas (y con razón) se vuelven no tolerables y las relaciones entre autoridad y ciudadanos (menores en este caso) deben cambiar.

Acabo de terminar de leer un libro sobre la violencia en la época de la transición de la historiadora francesa Sophie Baby que expresa, si bien en otro ámbito, cómo la autoridad utiliza métodos antidemocráticos bien entrada la democracia en España. Y si bien, en nuestro ámbito, la ley les ha quitado mucha autoridad a los profesores no por ello dejamos de estar en una posición de poder con respecto al alumnado. Una posición que idealmente no tenemos que utilizar. Por eso creo que la ley educativa que basa sus principios en las competencias es muy positiva, pero difícil de aplicar.

Catalogado como mejor docente según sus alumnos. ¿Qué es lo que más (o mejor) han valorado los alumnos para tildarle como mejor profesor?

Eso habría que preguntárselo a ellos. Pero lo cierto es que ese año (2024) tuve mucha suerte en acabar en un instituto no saturado, en el que las clases rondaban los 20 alumnos. En un contexto así el profesorado puede sacar lo mejor de sí, puede dedicarle tiempo al alumnado con necesidades (algo prácticamente imposible en clases de 30) y adaptar la enseñanza a los ritmos del alumnado. Recuerdo ese año con especial cariño porque fui capaz de conectar con todos los grupos a los que daba clase, desde mis tutorandos de 2º de la ESO hasta los muy estresados alumnos de 2º de bachillerato. Y especialmente con el alumnado de 3º de la ESO con los que disfruté cada clase por su interés y dedicación; fueron unos grupos muy especiales que siempre recordaré con cariño.

Más allá de tener conocimientos de la materia, lo cual ya se presupone, ¿qué características tiene que tener hoy un profesor (y que hace 20 o 30 años, quizás, no fuese necesario?

Creo que las características deben ser básicamente las mismas, lo que sucede es que aplicadas de forma diferente. Sin duda los alumnos hoy en día tienen una relación distinta con la mayor parte del profesorado (sigue habiendo vieja escuela y muchas veces no es cuestión de edad).

Lo que creo es que el alumnado llega mucho más protegido al instituto. Los padres, los profesores y la sociedad en general los tratamos con más cuidado (no creo que eso sea malo necesariamente) pero en muchos casos sobreprotegiéndolos, llegan siendo mucho más dependientes. A esto se le suma que llegan antes al instituto, sinceramente creo que es un error que los cursos 1º y 2º de la ESO se impartan en el instituto, son muy niños.

Eso hace que los profesores tengamos que hacer muchas labores que hace 30 años no eran típicas. Y pese a que tenemos equipos de orientación maravillosos (son los más sobrepasados), tienen que estar apagando fuegos constantemente y no pueden hacer nada más que arrastrarse en un mar de burocracia y necesidades urgentes y las cosas importantes son forzosamente retrasadas. Un único orientador no puede hacer su trabajo en un centro de 400 alumnos. Es, literalmente, imposible. Trabajan como auténticos animales, en horas que deberían ser de descanso y ocio, pero por supuesto “somos unos privilegiados” que nos quejamos de vicio.

Volviendo a la pregunta, tenemos que ser psicólogos, pedagogos (en secundaria la formación pedagógica del profesorado es muy deficiente) y por desgracia muchas veces policías. Amén de por supuesto estar inundados en procesos burocráticos que ocupan un tiempo que no tenemos. No conozco a ningún buen profesor que no le dedique una parte importante de su tiempo libre a su trabajo. Nosotros nos llevamos el trabajo para casa, y si das en bachillerato es muchísimo trabajo.

Mencionabas en una entrevista que los docentes en el aula estáis sobrepasados. ¿Qué necesidades tienen hoy los profesores en el aula y que deberían ser solventados lo antes posible?

Estamos totalmente abrumados por las necesidades del alumnado y con las aulas a rebosar, estoy seguro de que en otras regiones el sueldo es un problema para los docentes, no creo que sea algo verdaderamente relevante en el caso de Galicia (claro que nos gustaría cobrar más); lo importante es la masiva cantidad de necesidades y de alumnos en un aula. En una sola aula de mi instituto tengo 3 alumnos con necesidad de que se le hagan adaptaciones curriculares, 6 con TDAH, dos objetores educativos y dos con altas capacidades. Cuando estás atendiendo a uno los otros te están reventando la clase. ¿Al final como lo soluciona la Xunta? Con burocracia para el profesor, tenemos que hacer informes de cada adaptación curricular, de cada refuerzo, seguimientos y aún más documentación si eres tutor porque tienes que coordinarte con el resto de los profesores; burocracia que sólo sirve para lavarnos las manos, tanto los docentes como la Xunta: “Sí, estamos tratando a sus hijos conforme a la ley”, pero la realidad es que es imposible hacerlo si no les dedicamos un tiempo que no tenemos porque somos responsables de la educación de otros 29 adolescentes.

La inclusión educativa es algo maravilloso sobre el papel, pero es totalmente irrealizable con estas ratios y con la escasez de docentes que tenemos.

Si fuéramos verdaderamente honestos diríamos: no, no podemos atender a 3 menores con adaptaciones curriculares al mismo tiempo que atendemos, solos, a otros 27 alumnos con sus propias necesidades.

Nominado -por tus propios alumnos- como uno de los mejores docentes de España y sin embargo te quedaste a las puertas en el examen final de la oposición por apenas 8 centésimas, ¿serviría un mismo mensaje para los examinadores como para los alumnos de que un buen profesional se demuestra en el día a día, no en una prueba?

Bueno, aquí abrimos un melón importante que es la validez o no de un sistema de oposiciones que adaptamos del sistema decimonónico. ¿Soy mejor docente por saberme todas las características del “debate historiográfico sobre la Revolución Francesa”? Evidentemente no, pero es muy difícil realizar un modelo que sea justo.

Curiosamente creo que la parte de los ejercicios prácticos (en cuanto a las oposiciones de Geografía e Historia) es mucho más adecuada para valorar los conocimientos y las competencias que tiene y necesita un profesor y no tanto la memorización pura y dura que implica el conocimiento de un tema entre 72.

En cuanto a su capacidad docente creo que todos somos conscientes de que la defensa de la programación (donde obtuve el 4,912…) no es un método adecuado, pero tampoco sabría decir qué método lo es. La programación que defendemos cualquiera de los opositores es una fantasía idealizada, los evaluadores lo saben y nosotros lo sabemos. Pero es el sistema que hay.

Impartes Geografía e Historia en el IES Valladares de Vigo. ¿Qué trucos trabajas en clase para que los alumnos siempre tengan máxima atención en clase?

Es muy complicado, y más a ciertas edades y con ciertos temas. En mi caso intento que los métodos sean variados y que participen. Como curiosidad he de decir que recurro mucho a lo escatológico porque es un tema que siempre engancha, sobre todo en los cursos más bajos. Nada como hablar de muerte y las funciones corporales en el mundo clásico y en la Edad Media para que, por lo menos, durante 5 minutos te hagan caso.

En una asignatura a priori de memorizar datos e información, ¿cómo hacer que un alumno con menor capacidad memorística apruebe sin problema?

En mi caso me niego a preguntarles por listas de reyes y por fechas, lo aprenderán si es necesario con el trabajo. Y en cuanto a la capacidad memorística del alumnado mi opción es el método DUA. La utilización de muchos mapas, dibujos y esquemas, podcasts, algún que otro vídeo una parte del alumnado aprende mejor que por la mera lectura.

¿Cómo manejas los problemas de disciplina o las conductas disruptivas en el aula cuando te toca, como mencionas, varios casos de TDA o TEA?

Podríamos pasar un mes hablando de métodos y aun así probablemente te estaría mintiendo. La realidad es que cada alumno es un mundo y cada circunstancia es  diferente. A veces un alumno con TDHA puede necesitar moverse y le mando a buscar folios a conserjería, otras veces lo ves que tiene la mirada perdida y adelantas el ejercicio que estabas planeando para que vuelva a conectar. Pero en una clase con tantos alumnos la mayor parte del tiempo intentas evitar que se vuelvan disruptivos, con tanto alumnado somos la tripulación de un submarino intentando taponar una entrada de agua que nos va a llevar a pique, la misión del submarino se vuelve secundaria, intentamos sobrevivir, pero siempre podremos idealizarlo en los informes sempiternos.

¿Qué estrategias utilizas para motivar a los alumnos que muestran desinterés por tu asignatura?

Siempre intento mostrarles la utilidad del conocimiento del pasado y de la geografía para entender el presente. Pero sobre todo me gusta ser honesto con ellos, explicarles que ciertas ideas preconcebidas de nuestra sociedad no son realidades inmutables. Les explico por ejemplo que la violencia sí que es un método para solucionar problemas, que el pensar lo contrario es muy inocente, que la violencia engendra más problemas, sin duda, algunos peores que los que pretendía solucionar pero que pensar que siempre es una mala opción es no ser realista. Me gusta mucho hablarles de feminismo y ponerles casos de la historia que expliquen la realidad actual, intentando las ventajas del feminismo para todos (incluidos los varones).

¿Cuál ha sido la situación más compleja que has vivido con un alumno y cómo la solucionaste?

Lo más complejo y duro que viví con un alumno fue la enfermedad y la muerte de un niño de 14 años. Sigo pensando en él, y en como todo se puede ir al traste en un segundo.

Muy cerca de ello también están los casos de enfermedad mental, que nos sitúan en situaciones imposibles.

Como profesor de secundaria, ¿qué habilidades deberían fomentarse entre los alumnos de ESO y BACH para ser más exitosos tanto en sus estudios actuales como para la universidad?

Estrictamente hablando de los estudios yo me centraría en su capacidad lectora, cuando tengo un alumno que son lectores voraces y entienden lo que leen sé inmediatamente que no van a tener problemas en sus estudios si tienen un poco de apoyo desde casa.

En el aspecto personal lo único que busco en un alumno que sale de mis clases es en que sean buenas personas. Siempre les digo: “que vuestro paso por el mundo haga la vida mejor a la gente”. No seáis del tipo de persona por la cual su ausencia el mundo sale beneficiado.

Entrevista realizada por Santiago Carro para el blog de Singladura.